Museo del Monasterio viejo

Museo del Monasterio Viejo

Museo del Monasterio viejo

Museo del Monasterio Viejo

La iluminación de museos es una tarea de precisión.
La obra ha de estar iluminada pero con una luz especial que no dañe la obra, ni altere los pigmentos. Algunas obras como los dibujos y las pinturas son especialmente sensibles a los daños producidos por las luminarias, por eso son muy pocas las luces que pueden emplearse en tales recintos y el cálculo de la potencia lumínica en el área de incidencia ha de ser muy precisa.
El difícil equilibrio entre el foco que produce una correcta visualización y el foco inocuo para la obra hay que lograrlo apoyándose en la experimentación probada.
Otros objetos en exposición, aunque menos sensibles, como por ejemplo: esculturas, textiles o mobiliario también pueden resultar dañados por una iluminación inadecuada.
Nuestro consejo es confiar solamente en profesionales de la iluminación y en productos especiales para la iluminación de museos, espacios arquitectónicos, instalaciones, etc.